8.24.2005

Del porque...



Del porque una comunidad sostenible.
Del porque un movimiento en contra de la corriente.

Desde la perspectiva del mundo del progreso y el desarrollo de alta tecnología, el consumo de bienes y servicios como fuente de bienestar y trabajo para las poblaciones del mundo y motor de las economías, el planteamiento de una forma de vida en sentido contrario al modelo dominante, es tan insensato como incomprensible. ¿Como pensar en desechar la posibilidad de vivir en un mundo en el que todos seamos ricos y llenos de cosas?, ¿Cómo considerar en volver a la “barbarie incivilizada” de vivir acorde a los ritmos de la naturaleza y olvidar nuestro “incuestionable” poderío y supremacía sobre lo que llamamos naturaleza (como si ella fuera algo externo a nosotros, como si no fuéramos una parte de ella)? ¿Cómo olvidarnos de ser mas, tener mas, viajar mas, consumir mas?
Tendemos a vivir a través de estereotipos o roles definidos por nuestras aspiraciones, deseos y gustos, vivimos de la motivación de lo que nos gustaría ser, tener o conocer; en esta parte del mundo se podría considerar que el modo de vida europeo y norteamericano es el modelo de bienestar a seguir, al cual todos en su sano juicio deberían aspirar; para poner en perspectiva si dichas aspiraciones son posibles, habría que analizar cuantos recursos se necesitan para mantener ese estilo de vida; de ese análisis podríamos ver que la
huella ecológica de un norteamericano promedio que consume la misma cantidad de satisfactores – en forma de energía eléctrica, alimentos, transporte, etcétera- que 25 hindúes o 13 chinos, es absolutamente insostenible por mas tiempo y ademas es imposible de exportar al resto del mundo, es decir, para que la población del mundo entero pueda acceder a los mínimos necesarios para tener el estilo de vida occidental, se necesitarían la cantidad de recursos de 4 planetas igual a este, lo cual es obviamente imposible; de esto se desprende que hay una gran necesidad de redefinir los modelos con los cuales se pretende generar bienestar para todos.
Otra de las muchas respuestas a las preguntas anteriores la brinda la observación y análisis de los limites de capacidad del ecosistema llamado tierra –limites definidos por la cantidad de energía aprovechable que el planeta recibe del sol-, que si observamos con atención, hace evidente que no podemos vivir durante mucho tiempo el estilo de vida basado en el consumo a gran escala de toda clase de recursos; olvidamos muy fácilmente dentro de nuestro pequeño campo de experiencias cotidianas, que todos y cada uno de los satisfactores que consideramos -o no- indispensables provienen de el mismo lugar o de la misma estructura, el cual no es por cierto, ni la industria, ni el comercio, ni la tecnología, ni la ciencia, ni la productividad, ni el desarrollo; provienen del ecosistema, ya sea entendido a escala global, a escala regional o hasta local; olvidamos muy fácilmente que las verduras y frutas que comemos, aun sean enlatadas o congeladas y/o parcialmente cocinadas, deshidratadas y listas para el horno de microondas, no provienen del supermercado, provienen del campo, que los granos de nuestro pan y cerveza son productos de la naturaleza en su incontenible “deseo” de preservar la vida de forma diversa –aun cuando se induzca el crecimiento y expansión de los cultivos con mano humana-, que los cortes de carne y aves empaquetadas fueron seres vivos que también dependieron de los productos de los ecosistemas, de recursos alimenticios, recursos hidráulicos, recursos energéticos y hasta recursos farmacéuticos; olvidamos que nosotros no producimos nada, que la industria -como una extensión a gran escala de nuestras capacidad transformadora- solo transforma los recursos, nunca los produce, olvidamos que lo único que nos puede dar alimento –el principal satisfactor y de lo cual depende nuestra vida- es el ecosistema, naturaleza, madre tierra, de cualquier forma que lo llamemos, es solo un nombre, lo que importa es el resultado, y ese resultado es la continuación de la vida.
Nuestra existencia –nos guste o no- depende de los ritmos de la vida y del flujo limitado de energía que nos provee el sol y la luna y los componentes de la tierra, los cuales son limitados, las plantas están limitadas al agua, nutrientes y sol al que tengan acceso, el ciclo del agua depende del calor del sol para evaporarla y generar lluvia, y un muy largo etcétera de interdependencia e interrelación que tiene como común denominador al sol como aporte de la energía que necesita el ecosistema tierra para todos sus procesos de vida...



Oscar 5