La mayoría de nosotros, la población común desheredada del mundo, habitantes de reductos urbanos estandarizados y sobre-poblados por encima de la capacidad del entorno de sostenerlos, nacemos, crecemos, vivimos y morimos en la clandestinidad de nuestro pequeño rango de influencia, sin mayor preocupación que el devenir de nuestros deseos, aspiraciones y la abstracta búsqueda de la felicidad. La participación activa de cada individuo al verse limitada en su campo de influencia, por su carestía de conexiones y oportunidades que le permitan hacer una diferencia en si mismo y por consecuencia en su entorno, se convierte en una aceptación tácita de su historia personal y estilo de vida sin mayor cuestionamiento o intención de cambiarlo, modificarlo o siquiera hacerse responsable de las consecuencias de su modo de vida, que dicho sea de paso en la mayoría de los casos no estuvo nunca en sus manos decidirlo, sino solo seguir las instrucciones.

Por decirlo en términos simples, el hommo tecnologicus vive en automático, haciendo constantemente lo que se supone que se debe hacer, dando pasos que de una u otra manera están predeterminados por el entorno sociocultural, lo cual a la larga y hecho durante suficientes generaciones de individuos se convierte el modo de accionar ante cualquier evento, cuya principal consecuencia es la perdida de noción de la causa y el efecto de las propias acciones u omisiones y la sensación de no tener responsabilidad de prácticamente todo por lo que no se tuvo la oportunidad de decidir, porque nació en un mundo en el cual todo esta “inventado” o decidido, o al menos ese es el mensaje se recibe de los mercaderes multimedia, que lo unico que se puede decidir es, que comprar y donde comprarlo.
La perdida de noción de la responsabilidad de las acciones, y de la causa y el efecto de todo lo que se hace o deja de hacer, pareciera el resultado de numerosas generaciones de personas o posiblemente todas ellas, que a través de múltiples ejercicios de organización político-social incluidos la democracia representativa y parlamentaria, se les ha vedado la posibilidad de decidir cualquier cosa para su perjuicio o beneficio y afrontar con responsabilidad las consecuencias.
De ahí que no sorprenda la imposibilidad actual de las sociedades de intuir que la mayor parte de las actividades que realiza actualmente tienen un efecto negativo en el ecosistema en el que vive y al cual le debe la propia existencia, o que el estilo de vida que lleva, basado en el consumo constate y creciente de todo tipo de recurso y energía es insostenible en muchos y profundos sentidos, mucho menos sorprende la negativa a hacerse responsable de las consecuencias de esas actividades y por ende asumir compromisos para cambiar lo que no siente como su responsabilidad, cuando evidentemente todo lo que se hace o deja de hacer conlleva consecuencias a las cuales se esta obligado totalmente.
Dicha perdida de intuición en el distorsionado y desinformado publico presa del mercadeo multimedia transnacional, inevitablemente llevará a las sociedades a la implosión y colapso, cuando las consecuencias a las que se rehúsa a incorporar a su realidad cotidiana, confundiendo repetitivamente síntomas por enfermedad, se manifiesten en directo perjuicio de las sociedades, cuando sea tal vez demasiado tarde para rescatar algo de lo que se tuvo.
Ejemplos abundan, los hay desde los tentadoramente interpretables como apocalípticos que al menor análisis de causa y efecto evidencian su huella antropomórfica y no divina o metafísica, hasta los en apariencia directamente imputables a dirigentes de estado y grandes capitalistas, en los que el común denominador es la constante transferencia de la propia responsabilidad…
Cuando un país como los E.U.A decide unilateralmente desconocer sus compromisos asumidos en el Protocolo de Kyoto para disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero, argumentando que va en contra de sus intereses y seguridad económica y excusándose en que los países en vías de desarrollo no se comprometieron con una mayor disminución, se da una bofetada a la responsabilidad que tiene un país en el que un solo ciudadano consume lo que 10 europeos, 30 cubanos o 35 hindúes, un país que con el 5% de la población mundial, consume el 25% de todos los recursos naturales, industriales y energéticos en venta de este mundo. Un país con el primer lugar en consumo, evidentemente también es el primer contaminador del mundo, pero es mucho mas fácil culpar a los chinos e hindúes por su alocada carrera de desarrollo y su incremento en la demanda de materias primas, que conlleva un amento el los precios de estas, pero ¿se les puede culpar que al igual que México estos paises en vias de desarrollo aspiren al nivel de consumo, nivel de vida que los EUA tienen? Aparentemente no, pero profundizando un poco es evidente que si se les puede y debe culpar a todos por no identificar o intuir, que el planeta/ecosistema llamado Tierra vive de un frágil equilibrio en el que no hay recursos naturales para que todas las naciones del mundo consuman al mismo ritmo y nivel, y que de llegar a un nivel de consumo parecido al de EUA seria devastador para el planeta, de lo que se desprende que en el esquema de desarrollo impuesto por la nación mas poderosa del mundo, la carestía y pobreza son una consecuencia ineludible o una responsabilidad que no se entiende como propia, simplemente porque asumen que no hay para todos, en vez de asumir que sus decisiones y estilo de vida priva a otros de la posibilidad de mínimos necesarios. En el esquema económico internacional y la retórica política, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico de los países pobres son mentiras de un cinismo lacerante. La disminución de la pobreza y la contaminación en el mundo van obligadamente de la mano de una dramática disminución del consumo de bienes y energía de los que más consumen, no existe otra formula, más que el plantearse ¿hasta donde crecer y consumir? Porque por más que algunos pregonen que la mejor forma de acabar con la pobreza es crecer y consumir mas, no es posible crecer infinitamente y no es justo consumir hasta que no haya nada.
Los “elevados” precios del petróleo y el gas que ponen a tambalear a todas las industrias y que no han dejado de incrementarse en los últimos 18 meses, junto con el debate e investigación mundial acerca del posiblemente cerca cenit de producción mundial de petróleo -el punto en el que la tasa de extracción mundial ya no puede crecer y comienza a decaer paulatinamente hasta su agotamiento- acercan al centro del debate internacional, el cuestionamiento de la viabilidad del sistema económico mundial que necesita crecer indefinida, exponencial y anualmente un mínimo de 3% para seguir funcionando, debate en el cual parece que el sistema saldrá muy mal parado o hasta eliminado, cuando el mundo entero padezca la disminución de la savia vital de la producción de petróleo y los sistemas financieros intuyan que el incremento cero de la producción junto con el constante y exponencial incremento de la demanda, significa inflación y recesión, significa cero crecimiento económico y por consecuencia cero posibilidad de obtener ganancias, fragmentándose casi inmediatamente todo el motor de la economía mundial, el financiamiento especulativo, en ese momento habrá que recordar que todos y cada uno de nosotros que disfrutamos del esquema, jugamos un papel primordial en la situación y somos responsables, al decidir como vivir y cuanto consumir.
La perdida de noción de la responsabilidad de las acciones, y de la causa y el efecto de todo lo que se hace o deja de hacer, pareciera el resultado de numerosas generaciones de personas o posiblemente todas ellas, que a través de múltiples ejercicios de organización político-social incluidos la democracia representativa y parlamentaria, se les ha vedado la posibilidad de decidir cualquier cosa para su perjuicio o beneficio y afrontar con responsabilidad las consecuencias.
De ahí que no sorprenda la imposibilidad actual de las sociedades de intuir que la mayor parte de las actividades que realiza actualmente tienen un efecto negativo en el ecosistema en el que vive y al cual le debe la propia existencia, o que el estilo de vida que lleva, basado en el consumo constate y creciente de todo tipo de recurso y energía es insostenible en muchos y profundos sentidos, mucho menos sorprende la negativa a hacerse responsable de las consecuencias de esas actividades y por ende asumir compromisos para cambiar lo que no siente como su responsabilidad, cuando evidentemente todo lo que se hace o deja de hacer conlleva consecuencias a las cuales se esta obligado totalmente.
Dicha perdida de intuición en el distorsionado y desinformado publico presa del mercadeo multimedia transnacional, inevitablemente llevará a las sociedades a la implosión y colapso, cuando las consecuencias a las que se rehúsa a incorporar a su realidad cotidiana, confundiendo repetitivamente síntomas por enfermedad, se manifiesten en directo perjuicio de las sociedades, cuando sea tal vez demasiado tarde para rescatar algo de lo que se tuvo.
Ejemplos abundan, los hay desde los tentadoramente interpretables como apocalípticos que al menor análisis de causa y efecto evidencian su huella antropomórfica y no divina o metafísica, hasta los en apariencia directamente imputables a dirigentes de estado y grandes capitalistas, en los que el común denominador es la constante transferencia de la propia responsabilidad…
Cuando un país como los E.U.A decide unilateralmente desconocer sus compromisos asumidos en el Protocolo de Kyoto para disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero, argumentando que va en contra de sus intereses y seguridad económica y excusándose en que los países en vías de desarrollo no se comprometieron con una mayor disminución, se da una bofetada a la responsabilidad que tiene un país en el que un solo ciudadano consume lo que 10 europeos, 30 cubanos o 35 hindúes, un país que con el 5% de la población mundial, consume el 25% de todos los recursos naturales, industriales y energéticos en venta de este mundo. Un país con el primer lugar en consumo, evidentemente también es el primer contaminador del mundo, pero es mucho mas fácil culpar a los chinos e hindúes por su alocada carrera de desarrollo y su incremento en la demanda de materias primas, que conlleva un amento el los precios de estas, pero ¿se les puede culpar que al igual que México estos paises en vias de desarrollo aspiren al nivel de consumo, nivel de vida que los EUA tienen? Aparentemente no, pero profundizando un poco es evidente que si se les puede y debe culpar a todos por no identificar o intuir, que el planeta/ecosistema llamado Tierra vive de un frágil equilibrio en el que no hay recursos naturales para que todas las naciones del mundo consuman al mismo ritmo y nivel, y que de llegar a un nivel de consumo parecido al de EUA seria devastador para el planeta, de lo que se desprende que en el esquema de desarrollo impuesto por la nación mas poderosa del mundo, la carestía y pobreza son una consecuencia ineludible o una responsabilidad que no se entiende como propia, simplemente porque asumen que no hay para todos, en vez de asumir que sus decisiones y estilo de vida priva a otros de la posibilidad de mínimos necesarios. En el esquema económico internacional y la retórica política, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico de los países pobres son mentiras de un cinismo lacerante. La disminución de la pobreza y la contaminación en el mundo van obligadamente de la mano de una dramática disminución del consumo de bienes y energía de los que más consumen, no existe otra formula, más que el plantearse ¿hasta donde crecer y consumir? Porque por más que algunos pregonen que la mejor forma de acabar con la pobreza es crecer y consumir mas, no es posible crecer infinitamente y no es justo consumir hasta que no haya nada.
Los “elevados” precios del petróleo y el gas que ponen a tambalear a todas las industrias y que no han dejado de incrementarse en los últimos 18 meses, junto con el debate e investigación mundial acerca del posiblemente cerca cenit de producción mundial de petróleo -el punto en el que la tasa de extracción mundial ya no puede crecer y comienza a decaer paulatinamente hasta su agotamiento- acercan al centro del debate internacional, el cuestionamiento de la viabilidad del sistema económico mundial que necesita crecer indefinida, exponencial y anualmente un mínimo de 3% para seguir funcionando, debate en el cual parece que el sistema saldrá muy mal parado o hasta eliminado, cuando el mundo entero padezca la disminución de la savia vital de la producción de petróleo y los sistemas financieros intuyan que el incremento cero de la producción junto con el constante y exponencial incremento de la demanda, significa inflación y recesión, significa cero crecimiento económico y por consecuencia cero posibilidad de obtener ganancias, fragmentándose casi inmediatamente todo el motor de la economía mundial, el financiamiento especulativo, en ese momento habrá que recordar que todos y cada uno de nosotros que disfrutamos del esquema, jugamos un papel primordial en la situación y somos responsables, al decidir como vivir y cuanto consumir.
Oscar V
7 comentarios:
CONSCIENCIA DE CONSUMO, SEÑORES!!! CONSCIENCIA DE CONSUMO ES LO QUE SE NECESITA......
Consciencia, señores... CONSCIENCIA DE CONSUMO es lo que se necesita ahora!!!
Hola oskar, hoy me tome un tiempo y leí esta extensa y frondosa reflexión, es brillante. Hace días que ando con ganas de escribir algo en ese sentido, debido a que he dibujado la gráfica del comportamiento de la evolución de la población a través de los últimos 4000 años. Te das cuenta que el crecimiento demográfico no es el resultado de un proceso lógico o natural, es mas bien, lo defino como una anomalía, que será corregida, tan pronto entre en acción de contrapeso las leyes físicas de la naturaleza, esa que llamamos "la ley de la entropía", provocando un proceso inverso al crecimiento exponencial.
Lo que hoy leí no puede ser mejor, me ha dejado tranquilo.
Gracias, por cierto se puede publicar?
Edgar
Saludos.
Me da gusto que te haya gustado... si tambien creo que estos 200 años son una anomalia en el sistema, extraños tiempos nos toco vivir...
saludos.
claro que se puede publicar jejeje..... todo lo que escribo es copyleft...
canijo chamaco...
te invito a ver este blog:
www.petroleoendeclinacion.blogspot.com
eCos de VoCEs y PensAMiENTos>.
...La incapacidad para reconocer la realidad de la interconexion es, o la cosuridad fundamental, o ignorancia. ESto significa desconocimiento de la red de interdependencia que sustenta nuestra existencia en el planeta.
... es fia la brutalidad y la estupidez de lo que nos hace ver que que la miseria de los demas pudiera ser la base de nuestra porpia felicidad. Esta actitud se reflena en patrones de consumo de recursos que socavan los sistemas de vida del planeta.
..Debemos de aprender a actuar hoy con sentido de responsabilidad haci las generaciones que nos sucederán...la clave a este reto esta en confrontar la naturaleza de los deseos humanos.
fragmentos de una publicacion que lei en la red...
Bueno, sobrino, no nos conocemos pero coincidimos, y estoy de acuerdo con el usuario anònimo, aùn cuando se està trabajando en algunas Universidades buscando establecer nuevos paradigmas, a saber y cuando estèn listos aùn sean aplicables!
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